Elige una mochila de unos veinte litros y limita el peso entre cinco y siete kilos. Lleva solo capas útiles: cortavientos ligero, sudadera fina, chubasquero plegable. Añade botiquín básico, snacks salados y dulces, y una powerbank pequeña. Cuanto menos cargues, más notarás curiosidad, ligereza y energía sostenida.
Antes de salir, desayuna con proteína y fruta para sostener el ritmo. En ruta, combina agua, frutos secos y un bocadillo integral que no empache. Al llegar, busca menús del día cercanos a la estación. Comer sin excesos reduce somnolencia, estabiliza el ánimo y protege articulaciones agradecidas.